La Nave Inexorable

. Aquí estamos una vez más, los años que han pasado parecen un sueño, una mera fantasía. La nave inexorable avanza para siempre, surcando la tierra sin moverse, se abre paso entre el cemento y los edificios, que el tiempo devora y vuelve a levantar -niño caprichoso jugando con arena insignificante-, mientras la Nave, imperturbable, siempre avanza. Avanza como el tiempo, devorándose los días, semanas y las vidas mismas de nos, sus obtusos tripulantes.

. Contemplo el timón asombrado. Quiso el destino que esta vez, después de tantos años, no esté yo en ese puesto, el engranaje que concatena todos los demás en la inefable Máquina del Tiempo. El timón fatídico que raya con la locura, donde hoy otro se desvela tratando constantemente de evitar que fallen los cálculos, y caigamos en la perdición de algún continuo temporal alterno, de otra realidad.
. Allá en la sala de máquinas los maquinistas se afanan en medio del calor agobiante, la maquinaria chirría y cruje como un par de antiguas mandíbulas, el tiempo todo todo lo devora.
. Sobre cubierta vamos y venimos sin parar, con las piernas casi duras de tanto andar; y afuera a través del cristal implacable vemos el mundo pasar. Combatimos sin parar, el oleaje mece la nave, el océano del tiempo está embravecido, no podemos perder un instante, cualquier distracción puede ser fatal.
. Una oleada con formas de rostros infinitos se abalanza sobre nosotros, hoy me toca defender la proa; pero ahí está Sir Néstor que la enfrenta infatigable. Un ejemplo para todos. Trastabillo un momento, sé que salpica también a mis espaldas y temo lo peor, pero no; a estribor defiende el Cacique Tigre Bueno, ese guerrero que ruge y me cubre una vez más las espaldas.
. Seguimos combatiendo, Ante-la-Serpiente el enemigo del mal, carga una y otra vez los obuses que dispersan los filamentos aviezos de este mar, que podrían destrozar la nave, hundirnos para siempre en el olvido.
. Y así avanza la Nave, los días del calendario son efímeros destellos que apenas alcanzamos a pestañear, y el calendario de cada año no es mucho más. No es mucho más.
. La nave se sacude ida y vuelta pero nunca llega a sozobrar, apenas escora a un lado y otro el Segundo de a bordo, que ahora es nada menos que Hunter, viejo amigo de aventuras de antaño, y el legendario Capitán, buscan siempre un nuevo rumbo, con la ayuda de la Navegante.
. Y aquí vamos otra vez.


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