La Piel de la Oveja

. Amanece lentamente en la isla. Una niebla extraña y espesa cubre el mar. El sol no se ve, aunque su luz fulgura difusa, a lo lejos. Los ecos de los terribles aullidos del gigante reverberan dentro de nuestras cabezas. Pero ahora oímos un quedo sollozo. La pena por los compañeros perdidos es una garra que me atenaza el corazón. Ahora el sollozo se trocó en ronquidos. El terror que me paralizaba parece ceder un poco. Nos movemos con cautela, poco al principio. No aguantamos más. Es ahora o nunca. La nave aguarda. Y más allá, el mar, y el horizonte infinito que siempre me llama.
. Tira de mí con gran facilidad. A veces me pregunto si al otro lado del horizonte hay alguien que tira de mí, una voluntad portentosa que me juega como un títere. Lo que sí, se ha de divertir con ese juego. Soy un peón inusitado.

. Avanzamos entre la niebla que se disipa. Los demás se mueven como muertos retornados a la vida. Quizás es lo que somos. Si me tengo que calzar la piel de la oveja para pasar, es lo que haré. Aún de mala gana. De pronto ahí está el monstruo! Se yergue en toda su estatura, garrote en mano. Manchado con la sangre de nuestros nakamas. El Capitán susurra una orden que pasa de boca en boca. Todos se arrastran en cuatro patas.
. Es una jugada azarosa. De vida o muerte en la isla.
. Me arrastro como un perro. Maldigo mi suerte. Apreto la mandíbula para que no castañeen mis dientes. Hambre, frío, pánico, sed, dolor y heridas.
. Todos se arrastran en cuatro patas.
. Me calcé la piel tal y como espera el pastor colosal.
. De pronto veo su rostro, es mil rostros huecos, ojos ciegos, el ojo ciego marchitado, una horda infinita de seres sin ser, de hombres que son cerdos, bestias que se creen inteligentes. Pero es también el rostro de la muerte, que todo lo devora con ansia inagotable, que todo lo mastica y lo tritura, si me atrapa estoy perdido en un instante.
. Todos se arrastran.
. Obligo a mis piernas temblorosas a seguir adelante, ¡Los demás ya han pasado!
. Soy el último de los Kronautas.
. Durante un momento eterno, algunos dedos monstruosos tocan mi falsa piel.
. Pronto la dejaré caer y correré hacia la libertad.

. La nave se desliza en las aguas, Polifemo ruge enfurecido.


Este post fue escrito por | últimos posts del autor:

Comentarios

Deje su comentario:

(comentarios ofensivos o que no hagan al enriquecimiento del post serán borrados/editados por el administrador sin previo aviso)

Security Image

Negrita Cursiva Imagen Enlace

Guardar los datos: Si / No