Mis dos enemigos.

. Aquí estoy, otra vez.
. Es el largo pasillo espejado... A ambos lados. Crea un efecto de multiplicidad... ¡Me puedo ver la espalda!
. Pero también, también... Los veo a ellos.
. Mis dos enemigos.

. Ahí estás vos. Siempre tan santo, el intachable caballero. Tan perdido en tus sueños excesivos... Ideales demasiado elevados, tan imposibles!
. Por fortuna, ya te derroté. Ahora sos más como un recuerdo. Sí, cuando me volví más humano, atrás de dejé...
. Cuando vomité mi propio orgullo y prejuicios, esos que pensaba que no tenía, en un diminuto baño de aquél pequeño comercio que atendía... En aquellos inolvidables días. En el momento, pensé que iba a vomitar también mis propias tripas.

. Pero si me doy vuelta, ahí esta el otro.
. En el otro extremo.
. Invitándome bajo el pretexto de la aventura, de brazos abiertos, siempre tan cautivador...
. Pero no me engañás.
. Aunque no te pude vencer todavía.
. El pirata perdido. Perdido completamente, constante búsqueda de placer o quizás olvido... No importa dónde ni con quién.

. Y resulta curioso que los dos se ven exactamente iguales.

. Sé que conservás al menos, de aquél idolatrado caballero, tu odiado otro extremo, los códigos. Pero tus sueños se evaporan más rápido que el alcohol, se desvanecen como esas chicas que no sabés el nombre y no recordás ni la cara, como las noches que se roban tu vida y donde tu memoria usualmente de elefante, está perdida.
. Seguimos peleando, a veces ganás vos, a veces yo, meras batallas de esta guerra.

. Descubriste que los cuentos de hadas, si bien existen, se terminan. Que medio mundo hace trampa. Que no vale la pena entregar la vida entera.
. Y todavía te duele tanto.

. Yo... Yo lo sigo sabiendo, claro. Pero hay muchas otras cosas en qué creer, muchos sueños que aún pueden realizarse, mucho por lo cual movilizarse...
. Y qué si éste es un mundo desesperanzado?
. La soledad? No queda si no aceptarla.
. De pronto me da la sensación que, de a poco, te voy ganando. En la medida en que sigo siendo responsable con mis trabajos, y éstos me mantienen ocupado la mayor parte del año. En la medida en que por fin comienzo a entender, que no tengo nada que probar: El constante desempeño que he sido capaz de demostrar, a lo largo de todos estos años, ya lo ha probado. En la medida en que prefiero concentrarme en mi verdadero proyecto, en lugar de dejarme perder en la vorágine del voraz remolino de las noches sin fin... En la medida en que sigo teniendo esa fuerza de voluntad capaz de decir, muchas veces, inesperadamente: "No"

. Así, un poco atrás, te voy dejando.


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Comentarios

  1. Este texto esconde una gran reflexión, todos peleamos por no dejarnos vencer por ciertas partes de nuestro interior. Saludos y seguí adelante con la escritura, tenés un gran don. Hernán.

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  2. Gracias! Risa

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