Trepen por tu manga mis historias, incauto!

Salir a parchar siempre es un momento feliz. Quizás voy bailando un poco por la calle, o tarareando alguna linda canción entre la multitud -hay que aprovechar la alta temporada en Ciudaventura, después no queda nadie y los cardos rodantes al viento del.Viejo Oeste no están interesados en la lectura-, esquivándoles con pasos y volteretas como si en la pista. Ríome de sus miradas. Aún cuando me derrota la vergüenza y reclamo la ayuda de una latita de birra -de las grandes, por favor-, siempre es un momento agradable el de, después del arduo trabajo en el restaurante, ir a "parchar", sentarse en la vereda a tratar de vender una vez más algún que otro ejemplar de mi primer libro. Suele ser una tardecita agradable, pardiez que hasta una vez con granizo pude parchar, siempre cobijado bajo el pequeño techo de un local -entiendasé, sin tapar jamás entrada o vidrieras- y arrebujado en mi gruesa y calentita Capaverde.

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de interés cultural

Bueno, alguna vez jodíamos con el Sr. Tony (imbatible soldado de "la Trinchera" a.k.a. "El Kiosko de la Noche") sobre que esto iba a pasar... Soy como esas casas viejiiitas de madera que hay que conservar?
Felicidades, Mat!

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