Campamento algo agitado

(continúa de www.fotolog.com/fumador_pensante)


. Nos fuimos levantando de a poco, y a unos metros estaban los gendarmes, ahora en la playa, observándonos. Juntamos nuestras cosas y decidimos irnos a otra parte donde pudiésemos estar tranquilos. En el camino vimos llegar el dichoso camión cargado de gendarmes, y varios autos más, pero civiles, con uniformados adentro.
. Flor tenía sed, así que le pedimos a Fran.
-- Tengo el agua en la mochila, sáquenla.--respondió.
. Al abrir la mochila, un gendarme emergió de adentro, handy en mano. No alcancé a sacar foto de tan peculiar situación, así que me tuve que arreglar con el Paint. ^_^


Víctor Zulu, esta página está muy desacatada, cambio!

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Contemplando la vida - bye Canti!!

Contemplando la vida pasar a mi alrededor...

Amanecí en Port Chelios. La hospitalidad del gran Chev, una vez más.
"Amanecí" cerca de las tres de la tarde.
Caminé por las calles de Ciudaventura. El Contramaestre de la Máquina del Tiempo me invitó a pasar, para charlar un momento.
Me fui hasta el Ñireco. Me senté bajo un árbol amigo... Rascaespaldas. Y ahí me quedé sentado, bajo la sombra gentil, mirando la tarde pasar a mi alrededor...
Quería agua. Poco después bajé la vista, y me di cuenta que ahí junto al árbol tenía una canilla. Entonces encontré una vez más diez centavos de la suerte. Como diría Lina: "Lucky!!"

Tengo muchos árboles amigos. Amistades de muchos años... Nudoso, Rugoso, el árbol-respaldo casi frente a Khazit-Dûm, el Viejo Juez, la sequoia (auch cómo se escribee?) frente a Plaza Belgrano, y ahora este buen Rascaespaldas. = )


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Juguemos en el bosque... ¡Al rol!

[ continúa de "Volutas de Humo" fotolog.com/fumador_pensante ]


. Decidieron entrar, él encapuchado, y varios de los parroquianos desviaron sus miradas hacia el hada.
. Se pidieron dos ginebras en la barra. Claro que el posadero dio un respingo, pues cuando les dijo el precio, los desconocidos parecieron vacilar y tal vez no comprender por un momento, pero luego el menor depositó en sus manos... ¡Una moneda de oro!
. Claro, él no podía saber que ese sujeto tenía una olla llena de monedas así, allá en el bosque de donde venía.
-- Bueno, si le quiere dar ginebra a su hijo, no es mi problema. –se encogió de hombros, luego de dirigir una ávida mirada a la moneda y ocultarla rápidamente—Voy a ver si les consigo su vuelto.

.Ellos se sentaron en la mesa. El hada sólo tomó un trago, y prefirió dejarle el resto al duende. Estaban ahí preocupados hablando, y no se dieron cuenta que, más allá de la atención que habían llamado al entrar, había alguien en la posada, alguien también encapuchado, que les estaba prestando disimulada atención.


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